El suenio de las rosasEra entonces un tiempo incierto, o es, o será. Las pesadillas no encuentran lugar ni tiempo, simplemente existen, o no. Fue o es, o será, el nacimiento del sueño de la rosa. Un sueño realmente pequeño, muy pequeño. Soñado tal vez por un niño, o por ti, o ¿por quién? El sueño tenía miedo, mucho miedo, si fuese un poco más humano, temblaría de temor y se palidecería su rostro un temor eterno, eterno. Invadía la existencia inmaterializada de ese sueño olvidado por quien lo soñó. Cada día desaparecía, cada noche luchaba en vano con nuev